Resumen
Los clanes de Atila crían jinetes que conocen la condición de un caballo, el terreno que se avecina y el peligro de que un enemigo tenga espacio para moverse. Las incursiones y la rivalidad dan forma a sus vidas en las estepas. La posición de un hombre depende de habilidades cuyos fallos a menudo se solucionan donde el resto de su clan puede verlos.
El Imperio incorpora a estos jinetes a sus ejércitos como exploradores y caballería de choque. Llevan una forma familiar de luchar a mundos a los que llegan en barcos en cuya construcción no participaron. Cuando llega la orden de avanzar, la última distancia aún se recorre a caballo, hacia armas capaces de matar tanto a la montura como al jinete antes de que cualquiera de ellos llegue a la línea.
Estado en M41 y M42
Mundo salvaje de clanes de caballos y jinetes rudos.
Mundo salvaje del lado de Nihilus; los diezmos cabalgan hacia la oscuridad.
Cronología
Los regimientos de jinetes rudos entran en el amplio servicio imperial.
Las confederaciones de clanes formalizan la recaudación del diezmo bajo el sello Munitorum.
La Grieta deja a Atila en el lado oscuro de la herida.
El contacto esporádico confirma que los clanes todavía cabalgan y luchan.
Explorar la galaxia circundante
Las posiciones cartográficas y varios datos administrativos son deliberadamente aproximados cuando las fuentes publicadas de Warhammer discrepan o no ofrecen un sistema de coordenadas canónico.